Los Perros si saben Amar de Verdad
Por amor, un perro puede salvar la vida de su amo, seguirlo al trabajo, llorarlo en su tumba o incluso morir con él. Y es que, por animales que sean, los perros están acostumbrados a establecer vínculos afectivos muy cercanos.
"Son gregarios y necesitan formar un sistema jerárquico con sus pares (independientemente de que sean otros canes o personas). Por eso un perro que desde chico se cría con una familia, la siente suya y le costará cambiar de hogar. Mientras le des cariño y comida, se quedará contigo de forma incondicional", explica Daniela Navarrete Talloni, veterinaria especializada en comportamiento animal.
"Los gatos, en cambio, por ser cazadores, tienden a no andar en grupos y, aunque pueden entablar afectividad con la gente, ésta se da en la medida que a ellos les convenga", explica la especialista.
Gracias para el amo
El perro es distinto. No le importa que su dueño llegue molesto, igual lo esperará moviendo la cola.
"En estos sistemas (grupales), todos buscan ayudarse para satisfacer sus necesidades, nadie trata de hacer conflicto y la idea es mantener al grupo cohesionado. Entonces el perro sabe que agradará al amo con sus gracias y que éste luego le dará comida o lo dejará dormir en la cama", afirma la doctora Navarrete, directora de la Clínica Veterinaria San Blas.
Además, poseen una percepción tan alta del lenguaje no verbal de las personas que incluso se puede hablar de una suerte de "inteligencia emocional". "Basta que una persona tenga cara triste, para que ellos sientan que su deber es acercarse y ser cariñosos. Ahora, si uno le responde "córrete, perro", éste captará que no hay que volver a hacerlo ante un evento similar".
Los perros sí entienden. De hecho, se ha estudiado que aprenden un promedio de 100 palabras durante su primer año y que después son capaces de reconocer hasta 100 palabras mensuales de por vida.
Por lo tanto, no es de extrañar que las personas imaginen que sus mascotas las oyen y les contestan. Sobre todo cuando los cánidos son conocidos por mostrar una rica expresión no verbal, con una amplia diversidad de sonidos y ladridos, gestos faciales, movimientos corporales, de orejas y de cola.
Se supone que no existen razas más demostrativas que otras -aunque las orientales tendrían menos gesticulación-, sino que depende mucho del desarrollo y la socialización que reciba cada cachorro (especialmente durante los primeros meses). La clave es tratarlos con amor, pero de manera sana y normal: estableciendo límites y logrando que la mascota responda con obediencia cuando así se requiera.